La gestión de caminos en faenas mineras a rajo abierto constituye uno de los mayores desafíos logísticos y económicos, siendo la humectación un componente esencial para la sostenibilidad operacional.
Más allá de su función de control de material particulado, una estrategia de humectación bien ejecutada funciona como un motor integrador de eficiencia, generando sinergias que impactan directamente en la rentabilidad, productividad, seguridad y sostenibilidad de la operación.
En este artículo, destacamos 7 beneficios clave de este proceso:
1. Visibilidad operativa mejorada
El tráfico intenso de equipos pesados genera nubes de polvo que comprometen severamente la percepción visual en la pista. Esta pérdida de visibilidad incrementa el riesgo de colisiones por alcance, especialmente en zonas de alta densidad vehicular o intersecciones críticas.
Una humectación adecuada suprime la emisión de partículas suspendidas, asegurando una línea de visión clara y continua. Esto permite a los conductores anticipar riesgos, tomar decisiones asertivas y operar con mayor margen de seguridad, un factor determinante en la prevención de incidentes.
2. Mitigación de material particulado respirable
La exposición ocupacional a partículas finas (MP10) y ultrafinas (MP2.5), provenientes del desgaste del suelo y del mineral, constituye un riesgo sanitario crítico, vinculado a patologías como silicosis, EPOC y cáncer pulmonar.
Además, su dispersión puede impactar en comunidades cercanas y generar incumplimientos regulatorios.
Una humectación diseñada técnicamente, con frecuencia y dosificación ajustadas a las condiciones locales, fija eficazmente las partículas en la superficie, reduciendo su liberación al ambiente.
Esto protege la salud de los trabajadores y facilita el cumplimiento de normativas ambientales, tales como la Norma Primaria de Calidad Ambiental para Material Particulado Respirable MP10 (Ministerio del Medio Ambiente, 2022), que exige el monitoreo continuo en zonas mineras.
3. Reducción de la resistencia a la rodadura y mejora de la estabilidad dinámica
La resistencia a la rodadura en caminos de acarreo está fuertemente influenciada por la deformabilidad superficial.
En pistas conformadas con suelos finos, como arcillas bentoníticas, la falta de cohesión incrementa la deflexión bajo carga, exigiendo mayor esfuerzo propulsivo y generando inestabilidad en tramos inclinados o curvilíneos.
La aplicación controlada de humedad, complementada con aditivos aglutinantes, promueve la formación de una capa superficial cohesionada, capaz de soportar cargas sin deformación excesiva.
Esto disminuye la penetración de neumáticos, reduce la demanda de potencia y mejora la adherencia en frenadas y virajes, contribuyendo a una operación más fluida y segura, además de reducir la tensión y fatiga del conductor.
4. Extensión de la vida útil de neumáticos
Los neumáticos para equipos de acarreo representan uno de los rubros de mayor impacto en el costo operativo. Su desempeño está íntimamente ligado a las condiciones de la superficie de rodadura.
Una pista bien humectada minimiza la acumulación de espilladeras y material suelto, reduciendo la incidencia de cortes, pinchazos y desgaste abrasivo.
Asimismo, una superficie uniforme favorece maniobras suaves, sin aceleraciones ni frenadas bruscas, disminuyendo tensiones térmicas y mecánicas en las estructuras del neumático.
Este enfoque integral prolonga su ciclo de vida útil, reduce la tasa de reemplazo y optimiza la disponibilidad de la flota.
5. Disminución de la demanda de equipos de mantenimiento vial
Las pistas de acarreo no estabilizadas requieren intervenciones continuas: nivelación, relleno de baches, reposición de agregados. Cada ciclo de mantenimiento moviliza motoniveladoras, compactadoras y camiones aljibe, consumiendo horas-máquina, combustible y mano de obra.
Una superficie estable, mediante humedad controlada y aditivos de ligado ligero, mantiene su geometría y resistencia por períodos prolongados, incluso bajo precipitaciones moderadas.
Esto reduce la frecuencia de intervenciones correctivas, liberando capacidad logística para actividades de alto valor agregado, como la expansión de infraestructura o la apertura de nuevos frentes.
Adicionalmente, se evitan emisiones asociadas al uso de maquinaria auxiliar, reforzando la huella de carbono operacional.
6. Menor consumo de diésel
Caminos secos y sueltos obligan a los motores diésel a operar por encima de su punto óptimo de carga, incrementando el consumo específico de combustible por tonelada transportada.
Con una superficie humectada y compactada, los camiones operan con menor esfuerzo propulsivo, lo que se traduce en ahorros medibles de diésel por ciclo. Este efecto se refleja en una menor generación de emisiones indirectas (CO₂, NOₓ y material particulado derivadas de la combustión).
7. Optimización del uso de agua
Aunque el agua es un insumo esencial en la humectación, su uso ineficiente representa un costo operativo y un desafío ambiental, especialmente en zonas áridas.
La incorporación de agentes químicos, como polímeros, lignosulfonatos o derivados orgánicos, permite crear una película cohesiva duradera, capaz de retener humedad y restringir la emisión de polvo con volúmenes hídricos con mayor eficacia.
Este enfoque reduce la demanda sobre fuentes hídricas locales y minimiza la logística de transporte de agua, permitiendo redimensionar o reasignar flotas de camiones aljibe para funciones productivas.
En IKA Minería optimizamos rutas mineras para elevar la seguridad, la eficiencia operacional y la sostenibilidad.
Nuestro servicio se sustenta en equipos robustos y especializados, personal altamente capacitado y una ejecución técnica precisa, siempre adaptada a las condiciones geográficas, los estándares de seguridad más exigentes y los compromisos ambientales de cada proyecto.
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Referencias
Ministerio del Medio Ambiente (18 de marzo de 2021). Decreto Nº 12: NORMA PRIMARIA DE CALIDAD AMBIENTAL PARA MATERIAL PARTICULADO RESPIRABLE MP10. https://bcn.cl/32bxz

